Entrada al colegio por primera vez: cómo preparar a tu hijo para un inicio tranquilo y seguro
Se acerca el inicio del año escolar, un gran hito para los niños que pasan del jardín infantil al colegio. El primer día es mucho más que un cambio de rutina. Representa el primer gran proceso de separación y adaptación social, un tema que puede producir nerviosismo, estrés y angustia en las familias.
En este contexto, la tranquilidad que los adultos responsables le puedan trasmitir a los menores será clave para que inicien de manera segura esta nueva etapa: “la entrada al colegio es un proceso gradual. Mientras más preparados lleguen los niños —y también los padres—, más positiva será la adaptación”, comenta Susana Saravia, psicóloga infantojuvenil de Clínica Universidad de los Andes.
Señales a las que poner atención
Es esperable que aparezcan emociones intensas durante las primeras semanas. Sin embargo, hay conductas que conviene observar con mayor cuidado:
- Llanto persistente al separarse
- Cambios importantes en el sueño o apetito
- Dolores físicos sin causa médica clara
- Rechazo sostenido a asistir al colegio
- Negarse de manera persistente a participar en actividades escolares e interacciones con pares
- Cambios bruscos en el ánimo que interfieran en su funcionamiento habitual
“La mayoría de los niños se adapta en pocas semanas. Lo importante es acompañar sin minimizar lo que sienten”, agrega la especialista.
Claves prácticas para una adaptación exitosa
Algunos consejos para hacer de esta una experiencia positiva, tanto para los niños como para sus padres, son:
- Hablar positivamente del colegio: transmitir seguridad y confianza sobre el lugar en el que pasará varias horas, anticiparle lo que aprenderá, que hará amigos nuevos. Para esto es ideal que conozca el colegio antes de comenzar las clases y, preferentemente, también a quien será su profesora.
- Validar emociones: permitir que el niño exprese miedo o nerviosismo.
- Interactuar con otros niños: para que puedan desarrollar conductas sociales antes de llegar a la sala de clases, de manera de que se sientan más seguros y cómodos.
- Darles tareas en que deban seguir instrucciones: para habituarlos a lo que vivirán en el colegio. Se les puede encargar tareas sencillas: poner la mesa, recoger los juguetes, realizar actividades lúdicas donde deban seguir pasos, como pintar un dibujo con colores específicos o cocinar siguiendo una receta.
- Anticipar la rutina: ajustar horarios de sueño y comidas, al menos, dos semanas antes.
- Dejar todo listo: tener los útiles y uniforme listos para empezar las clases. Se aconseja que los niños participen en esta compra. También es bueno dejar todo listo la noche anterior para que las mañanas no sean motivo de estrés.
- Establecer despedidas breves y claras: evitar prolongar el momento de separación. Para que se acostumbre a pasar tiempo con personas, es bueno dejarlos por periodos cortos con figuras significativas, como tíos y abuelos. Esto los ayuda a confiar en que la persona que los dejó los va a recoger.
- Mantener comunicación con el colegio: el trabajo conjunto familia-colegio es clave.
- Organizar con tiempo la logística escolar: tener claridad de los traslados al y desde el colegio y con quién, ya que esto disminuirá enormemente los niveles de ansiedad.
Cuando la adaptación se aborda de forma temprana y coordinada, no solo mejora la experiencia escolar, sino también el bienestar emocional del niño a largo plazo. “Los niños necesitan sentirse seguros. Si los adultos transmiten calma, ellos logran adaptarse mejor”, enfatiza la profesional.
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