Actualización al 2020
La radioterapia es un tratamiento oncológico que utiliza radiación ionizante (generalmente rayos X o electrones de alta energía) para destruir las células cancerosas o impedir su crecimiento. Actúa dañando el ADN de las células tumorales, lo que impide que se dividan y se multipliquen. El haz de energía va dirigido al tumor, desde diferentes ángulos, por lo que afecta menos a las células normales.
A menudo se utiliza en conjunto con otros tratamientos como cirugía, quimioterapia o inmunoterapia, ya sea antes (neoadyuvante), durante (concurrente) o después (adyuvante) del tratamiento principal.
Los tipos de radioterapia existentes son:
La radioterapia se realiza mediante un proceso cuidadosamente planificado y controlado por un equipo multidisciplinario, que incluye oncólogos radioterapeutas, físicos médicos, tecnólogos médicos y enfermeros especializados.
El tratamiento se desarrolla en varias etapas:
Planificación: Antes de comenzar, el paciente se somete a un escáner (TAC), que permite definir la posición exacta del tumor y de los órganos sanos cercanos.
Tratamiento (administración): La forma de aplicar la radiación depende del tipo de radioterapia:
Seguimiento y control: El equipo médico evalúa periódicamente la respuesta al tratamiento, los efectos secundarios y realiza ajustes si es necesario.
La radioterapia es un tratamiento que puede utilizarse con los siguientes objetivos terapéuticos:
Los efectos varían según la zona tratada, la dosis y la duración del tratamiento. Algunos pueden aparecer durante o después de la terapia.
Efectos generales más comunes:
Efectos específicos según la zona:
En la mayoría de los casos, los efectos son temporales y pueden manejarse con apoyo médico.
Las indicaciones que se deben llevar a cabo en el periodo del tratamiento son:
A lo largo del tratamiento es normal experimentar fatiga progresiva y molestias locales en la piel o zona irradiada. Estos efectos suelen ser temporales y se alivian con cuidados simples y supervisión médica.
Una vez finalizada la radioterapia se programan controles periódicos para evaluar la respuesta del tumor y manejar posibles efectos tardíos. En la mayoría de los casos, los pacientes pueden retomar gradualmente sus actividades habituales, con apoyo del equipo médico, nutricional y psicológico.
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