Actualización al 2020
Se produce cuando se acumula un exceso de ácido úrico, un producto de desecho normal en el cuerpo y debido a esto, se forman depósitos de cristales de urato en forma de aguja en las articulaciones y alrededor de estas. Estos cristales activan el sistema inmune, atrayendo glóbulos blancos que producen inflamación.
El ácido úrico también puede depositarse en las vías urinarias, generando cálculos renales. Lo anterior puede ocurrir por un aumento en la producción de ácido úrico o porque los riñones no pueden eliminarlo correctamente.
Asimismo, la gota se relaciona con la obesidad, hipertensión arterial, dislipidemia y diabetes.
Algunos medicamentos y el consumo excesivo de ciertos alimentos pueden aumentar los niveles de ácido úrico, tales como:
Un reumatólogo puede diagnosticar la gota y confirmar que los síntomas no se deban a algún otro tipo de artritis. El diagnóstico de gota se puede realizar de varias formas:
En los casos en que se presenta en forma de podagra, puede bastar sólo la historia clínica y de niveles de ácido úrico elevados.
En otras formas de presentación, el diagnóstico de certeza se obtiene realizando una punción de líquido de la articulación inflamada y la posterior observación de cristales de ácido úrico al microscopio.
El tratamiento de la gota incluye un manejo a corto y largo plazo, adaptado para cada paciente.
La Gota es una enfermedad que es de por vida. Sin embargo, evoluciona muy diferente en presencia de tratamiento, con lo que se logra mantener libre de crisis por periodos prolongados. Cumplir con el plan indicado por el reumatólogo es esencial para prevenir los ataques dolorosos de gota y las posibles complicaciones.
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